lunes, 14 de julio de 2008

Santidad juvenil: ¿Fantasía o realidad?

Es aterrador, de cada diez jovencitas que se casan sólo tres son vírgenes, es decir, no han tenido relaciones sexuales pre-matrimoniales. Entre los varones la situación es peor, pues sólo dos de cada diez varones no han tenido contacto íntimo antes del matrimonio. ¿Es posible ser jóvenes santos en el mundo actual? ¿No estaremos frente a una exigencia “utópica y fantasiosa”? De ninguna manera, la santidad es fundamental para poder llegar a ver a Dios, y en esto, la edad no es excusa válida, como lo expresa Hebreos 12:14.

--Por Nelson Matto--

La santidad es totalmente posible cuando tenemos la poderosa ayuda de Dios, pues cada vez que El nos pide algo, El también nos ayudará a efectuarlo. Filipenses 2:13 dice: “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”.

Me atrevo a comparar el desafío que tienen los jóvenes: perseguir la santidad, con una carrera de obstáculos. Para llegar a la meta no es suficiente correr (avanzar tras lo bueno), también es necesario saltar (evitar lo malo). Analicemos cuáles son esos obstáculos que se interponen entre la juventud y la meta de la santidad.

La presión del cuerpo

Cada etapa de la vida tiene su singularidad, sus ventajas y desventajas. Por ejemplo, siempre podemos aprender idiomas, pero no es lo mismo hacerlo en la niñez que en una edad avanzada. La diferencia radica en que cuando somos niños tenemos más facilidades para el aprendizaje que en la vejez. Asimismo, la juventud tiene características distintivas. Una de ellas es que “el cuerpo pide acción”. Sucede que los órganos genitales se han desarrollado y cada hormona grita: “!Quiero hacer ejercicio ya mismo!”.
El apóstol Pablo aconseja en 2 Timoteo 2:22: “Huye también de las pasiones juveniles…”. Reconocemos que el hombre está “sujeto a pasiones” a cualquier edad, pero sin duda en la juventud es cuando se pueden desbordar y erupcionar como lava ardiente de un volcán.

La palabra griega que usa el nacido en Tarso es “epidsumia” que significa “deseo, pasión, anhelo de lo sensual y prohibido”. [1]

La presión del mundo

La televisión, la Internet, el cine, las revistas y las modas se unen para hacernos creer que es totalmente normal tener sexo sin estar casados, así como el mirar pornografía, drogarse y beber sin llegar a la muerte. Si siempre ha sido difícil ser santos, en los tiempos actuales lo es aún mucho más.

Si una serpiente tentó a Eva, hoy miles de serpientes tientan a los jóvenes. Pareciera que “el fruto prohibido” es la única fruta del huerto actual. Si un joven o una señorita viven fuera de estas líneas modernas de conducta inmediatamente serán presionados a hundirse en la moda del grupo mayoritario. Y si se niegan a hacerlo, utilizarán contra ellos la burla y el aislamiento, dos armas muy poderosas y efectivas pues los jóvenes, por naturaleza, anhelan y persiguen la aceptación y valoración de los demás. Con tal de no sentirse un “E.T.”, o sea un alienígena de otro mundo, a veces los jóvenes creyentes terminan viviendo una “doble vida”: Cristianos en el templo y mundanos en el colegio, la universidad o el círculo de conocidos.
Si nos guiamos por lo que nuestros amigos piensan o lo que la sociedad nos presiona, entonces iremos en contra de lo que Dios dice en su Palabra.

Dentro de la sociedad la sexualidad es omnipresente, lo vemos en la publicidad, en el cine, etc. Nuestros amigos no creyentes tienen la presión social de que la virginidad es una vergüenza y la tienen como una asignatura pendiente. Ellos nos presionarán a nosotros para que nos amoldemos a su manera de pensar, dirán: “Tener relaciones sexuales antes del matrimonio es algo sano y normal”.

La presión espiritual

Satanás sabe que entre los jóvenes están los futuros David, Moisés, Débora, Rut, Josué, Ester, Daniel y multitudes de líderes de la Iglesia de Cristo.

Así como Herodes mató a todos los niños de Belén para deshacerse del Mesías, el diablo quiere destruir a la juventud para dejar a la nación y a la Iglesia sumida en una total falta de libertadores y líderes generacionales.

Los jóvenes son un “blanco predilecto” de los ejércitos de las tinieblas. Los demonios saben cuál es su área débil y a ese “muro” dedican toda su furia destructiva. Los jóvenes necesitan fortaleza y ayuda de los mayores.

¿Cómo podemos saltar sobre estos tres obstáculos?

Para ganar una carrera de obstáculos se debe saltar mientras se corre, mientras se avanza. Debemos actuar, tomar una actitud proactiva. La santidad es más que “hacer lo bueno que no hacer lo malo”. Willians Vélez dice que “Para vencer se requiere determinación”. [2]

Daniel fue un joven judío llevado cautivo a Babilonia, vivió en un ambiente hostil y pagano, parecido a nuestro siglo actual. Posiblemente a los trece años inició su carrera prominente, y luego de tres años empezó a ocupar altos cargos hasta el final de sus días. El llevó una vida pura en un ambiente corrupto, mantuvo su integridad en circunstancias difíciles, consagrándose siempre al Señor. Y siguió, sobre todo, la voluntad de Dios.

Para ser un vencedor se requiere determinación en 3 aspectos:

Determinación basada en la identidad

Recuerda lo que dice la Santa Palabra, eres un hijo de Dios, linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios. Además, más a todos los que le recibieron...les dio potestad de llamarse hijos de Dios, ¿Sabes lo que eso significa? Tu Padre es el rey del universo, entonces perteneces a la realeza, no eres cualquier cosa. Tu Padre es Dios mismo, aquel que habló y todo fue hecho, ese es nuestro Padre. Si tu Padre es el rey, por tanto eres un príncipe. Nosotros hemos sido hechos reyes y sacerdotes.

Determinación basada en las convicciones

La única decisión que los jóvenes deben tomar es no contaminarse. La fortaleza de las propias convicciones debe ser vencida, y no dejar lugar al instinto humano, al contrario, proponerse en su corazón la manera más sabia que decidir.
Lo que ofrece el mundo lo representa la comida del rey de Babilonia, que no era un banquete cualquiera: placer barato sin ropa, vicio pintado de diversión, entretenimiento camuflado de ocultismo, brujería y nueva era. En otras palabras, luces por fuera y tinieblas por dentro.

Determinación basada en los recursos de Dios

Dios no llama a los capaces, capacita a los llamados. Somos instrumentos de Dios no por lo que somos o tenemos. No se trata de qué tanto podemos hacer por Dios, sino lo tanto que Dios quiere hacer por medio de nosotros.

Los resultados de la determinación

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:2).

La presión es temporal, considera la eternidad en Cristo. Además, el Señor proveerá en base a las añadiduras. Daniel y sus amigos fueron hallados diez veces mejor. ¡Tremendo! Este debe ser el estándar y desafío en todo asunto de los cristianos.

Dios nos da la libertad y la victoria. Es preferible morir sirviéndole, antes que vivir negándole. Daniel vivió una vida de pureza total en un ambiente corrupto, en una tierra extraña y lo hizo porque tuvo determinación, pues sabía quién era y a quién servía. Pero también supo abstenerse, y fue leal, reverente y demostró la sabiduría y soberanía de Dios.

¿Quieres vivir así?

Decide pronto lo siguiente:
- Decide llenar tu mente con pensamientos puros (Filipenses 4:8).
- Decide cumplir el propósito de Dios para tu vida (Efesios 5:15-20).
- Decide derrotar al diablo en cualquier intento de mancharte (Santiago 4:7).
- Decide llenarte de la presencia del Espíritu Santo (Efesios 5:18).
- Decide huir de la tentación y no dar lugar al diablo (Efesios 4:27).

Decide rodearte de buena compañía, como Daniel, de sus tres amigos. ¡Decide ser santo! Juventud, ¡Que Dios te bendiga!

Notas:
[1] Strong, James. Nueva Concordancia Strong Exhaustiva, Editorial Caribe.
[2] Willians Vélez, Pastor en la República del Ecuador.

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Nelson es uruguayo y conoció a Jesucristo a los 17 años de edad. Es ministro ordenado de las Asambleas de Dios de Bolivia, licenciado en Teología, con estudios superiores en Educación y Psicología. Pastorea la Iglesia Avance Cristiano y realiza campañas evangelísticas en varios países de Latinoamérica. Desde 1991 radica en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia con su esposa María Limón y sus 4 hijos, y asegura que le hace feliz verlos sonreír. Le gusta escribir, es autor de dos libros y se encuentra preparando el tercero; además como parte de su ministerio conduce programas de radio y televisión. Le destroza el corazón ver sufrir a la gente sin Cristo, por ello uno de sus máximos anhelos es formar un ejército de líderes que desarrollen la obra de Dios.
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1 comentarios:

milanta dijo...

¿La santidad se reduce o resume a llegar virgen al matrimonio? No lo creo sinceramente. Es importante lo señalado pero no reduzcamos la santidad a ello. Con ser coherentes resolvemos esto.

Pro ser santos es más que ser coherentes. Jesucristo, nuestro Señor, nos pide seguirle e imitarle. Ese es una verdadero sentido de santidad. Es pleno, trabaja en todas nuestras dimensiones y sobre todo produce frutos.

Saludos.